El mapa no es el territorio

Cuando comienzas la senda nadie te cuenta que el mapa no es el territorio. Este sendero tiene sus reglas, sus pautas, su cartografía.

Me he perdido en esta ruta. Por mucho que me espere nunca volveré. Por lo menos no a este lugar. La opción es seguir, a pesar de la niebla. Me sería imposible vivir sin mi.

El mapa es apenas mi mapa. Es en este mapa donde habito.

Avanzo lentamente hacia Copenhague. El 26 de julio, fecha de partida.

 

Un tema más que apropiado.

Vetusta Morla – Copenhague

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:: Línea de seguridad

Salir de la zona de confort o línea de seguridad rompe con mi estabilidad. Hasta aquí más o menos todo correcto y tal.

El comenzar este viaje iniciático (en la acepción de “perteneciente o relativo a una experiencia decisiva”) quiebra con mi rutina y mis hábitos. No encuentro otro modo de crecer (se permiten risas aquí) como persona (más risas) y salir del estancamiento en el que llevo inmersa un tiempo.

Dado que he empezado a practicar la meditación (muchas más risas) y soy consciente honestamente de lo que quiero y no quiero, voy a perseguir mi sueño de viajar a Copenhague. Mi corazón de rubia nórdica late fuerte pensando en todas las aventuras por las que voy a pasar. Haré cosas que jamás pensé que me atrevería a componer; viajar sola por Europa, dormir en una furgoneta, conocer nuevos lugares y personas y adaptarme al tiempo.

Antes de arrancar la camioneta (Ana dixit), y como os anuncié en la entrada anterior, voy a cambiarme de casa. Algo que he ido dilatando y que es una necesidad primaria. Ha sido complicado el encontrar un hogar armonioso, lleno de luz y calor, donde sea completado con mis muebles y detalles. El sitio ya está decidido, ahora queda negociar con su dueño.

Hoy cierra este post este tema, por poner alguna guinda a este sobrio texto (Charlie, poco a poco).

Dawn Landes – You Alone

Monedas de dos cruces

Tras varios giros de cabeza, que yo soy mucho de niñadelexorcista, hoy he quedado con el dueño de la casa que más me ha gustado de las que he visto estos días (por fuera).  El cambio de hogar forma parte, de algún modo, de este inicio del viaje sin copiloto. Es una de las etapas que debe cumplirse, aunque no de modo forzoso, el próximo uno de julio. Así que, si tengo química con el lugar, me esperan días de embalaje, tirar ropa y recuerdos (qué sabia es la vida).

Con los giros que ha dado mi mundo, de ciento ochenta grados y en todas direcciones, es curioso que tenga que recurrir de nuevo a Samuel, el camerunés. Permitid que os lo presente; aquí (virtualmente) Samuel, aquí unos amigos. Samuel es parco en palabras, pero es sabio como todos aquellos que han sufrido en carne propia el dolor de abandonar tu país en patera. En mi última mudanza, cuando presa de la desesperación al ver mis enseres en la calle, me vine literalmente abajo, me dijo:  “mudanza no poder con persona“. Es cierto, ningún obstáculo debe vencernos y menos un traslado de residencia.

A propósito de ésto, Fontavi, mi personal trainer, hoy me ha dicho que todos los cambios son positivos y que de todos ellos sale algo nuevo, sin duda.  Precisamente me lo dice un día en el que me siento como moneda de dos cruces tras recrear lo que me ha ocurrido estas últimas semanas.

Se me hace tarde.

Cruzo la habitación en diagonal, que parece que llego antes.

 

Máximas incompasibles

En mi vida es tendencia, constante y permanente, estar a punto de. Rompiendo con la norma de esta predisposición de no arrancar y, como me prometí a mi misma hace tiempo, estoy dando a luz un blogtrip. El viaje será de ida tan solo, que de vuelta ya estoy. Desde yomisma hacia Copenhague, sin parar o haciendo escalas pequeñas. Los posts, que se alinearán con la fuerza de la luna, tendrán el mismo movimiento de las mareas, la ruta será hecha por la costa como no podía ser de otro modo.

Entendiendo que un viaje se inicia cuando deseas con fuerza ejecutarlo barra planearlo y antes de que él mismo comience; trazo ya mi propia senda que me llevará hacia el destino. 

Bajo hasta las alturas. No llevo mapa.

Acompaño este primer post con un tema de Jorge Drexler, “Todo se Transforma”; una de las máximas incompasibles más bellas.

Jorge Drexler – Todo se transforma