MÁS ALLÁ DE LA TEORÍA DE LOS SEIS GRADOS

fOTO DE mAYUR gALA-LIBRE DE DERECHOS

Foto: Mayur Gala (libre de derechos para reproducción)

 

Al Jacobs, un escritor que se sumerge en los estilos de vida alternativos con experimentos largos y divertidos (por lo general con él mismo como conejillo de indias), poniendo a prueba los límites del comportamiento, las costumbres, la cultura, el conocimiento, así como el sentido del humor de su esposa; cuenta que cierto día recibió un correo electrónico de un hombre que vivía en Israel. En él le decía que era primo suyo en grado decimosegundo y que, además, tenía un árbol genealógico con ochenta mil personas, incluyendo al propio Jacobs, Karl Marx y varios aristócratas europeos. ¿Qué haría Jacobs tras recibir esta misiva? Primero pensaría que era uno de tantos que le iba a pedir diez mil dólares para ingresar en su banco de Nigeria, luego se daría cuenta que no quería tener ese número tan grande de familiares (¡ochenta mil!). Con los que uno tiene ya hay problemas, no es posible imaginarse cómo crecerían las situaciones tensas con esa cifra de allegados. Sin embargo, llegó a la conclusión que no estamos solos en este vasto mundo. Si la teoría era cierta, cada uno de nosotros, está conectado con ochenta mil personas de este planeta. Algunos de estos “primos” serán grandes personas, otras serán irritantes pero todos tienen un vínculo conmigo. Esto es ciertamente inspirador para bucear en la genealogía, ese campo serio y correcto. Resulta fascinante por el tema revolucionario y controvertido, en parte por las pruebas de ADN y genéticas, y en parte debido a Internet. Hay sitios en la red que sólo enfocan desde Wikipedia a los árboles genealógicos, la colaboración y el “crowdsourcing”. Lo que hace uno es cargar su árbol genealógico y entonces buscar en estos sitios para verificar que el nombre que figura ahí (como el nuestro) en ese árbol es el mismo que figura en el otro con el mismo nombre. Si lo es, entonces se puede combinar varias veces hasta que se hace masiva y aparece un extraordinario gran árbol genealógico con miles de personas en ellos o incluso millones. El propio Al Jacobs al interesarte tanto por este asunto, comenzó a crear un gran árbol genealógico mundial que tiene, nada menos, que setenta y cinco millones de personas. Éstas están conectadas por sangre o matrimonio, a veces ambos. Están incluidos todos los continentes, incluso La Antártida. Muchos de nosotros es probable que estemos en ese árbol y que podamos ser primos de Mark Zuckerberg o de Ángela Merkel, por poner algún ejemplo extremo. La idea es todos estamos relacionados y que en los próximos años podamos tener un extensísimo árbol genealógico donde estemos toda la población mundial incluida. ¿Es esto relevante? Jacobs nos da cinco razones para valorar su importancia:

1)    Tiene valor científico. Es una historia sin precedentes en la raza humana y nos está dando valiosos datos acerca de cómo se heredan las enfermedades, cómo la gente emigra y hay un equipo del MIT estudiando a fondo este gran árbol genealógico mundial.

2)    Le da vida a la Historia. Uno mira hacia atrás en la Historia y un montón de las terribles situaciones que se han vivido se debe a que un grupo de humanos se cree que está por encima de otro grupo de personas y uno ya no puede hacer eso nunca más al verificar el vínculo familiar que nos ata.

3)    La interconexión. Todos venimos de un mismo ancestro (uno no tiene necesariamente que creer el mito bíblico). Los científicos hablan de un cromosoma Y de un hombre y de una mujer mitocondrial que habitaron la tierra hace entre cien mil y trescientos mil años. Todos tenemos un poco de su ADN en nosotros lo que significa, literalmente, que somos primos biológicos. Las estimaciones varían pero, probablemente, el primo más lejano que tenemos es de grado cincuenta. Ahora bien, no sólo compartimos ancestros y sucesores. Si tenemos hijos y ellos también, rápidamente los descendientes se acumulan, así que en diez o doce generaciones vamos a tener miles y millones de descendientes.

4)    Un mundo más amable. Hay disputas familiares (en todas las familias se cuecen habas), cierto es pero también se observa que hay un sesgo humano que hace que se trate mejor a un familiar cercano que a alguien ajeno a la familia. Para los fanáticos tal vez este árbol genealógico sea una mala noticia, porque van a tener que darse cuenta de que son primos de miles de personas en cualquier grupo étnico con el que tengan problemas. No solo somos parte de una misma especie, somos parte de la misma familia. Compartimos el 99,99% del ADN.

5)    Efecto democratizador. Para algunos la genealogía tiene una ralea elitista (soy nieto del Marqués de “X”) y por ello “soy más que tú”. Ahora ya no tendrá sentido porque todo el mundo está relacionado. Así que es realmente un momento fascinante, en la historia de la familia esto va cambiando constantemente. Cuanto más inclusiva sea la idea de familia, mucho mejor.  ¿Qué se puede hacer con toda esta innovación? Jacobs decidió hacer una gran fiesta el pasado día 6 de junio, en la que invitó a todo el mundo con el objetivo de hacer el evento familiar más grande de la historia con exposiciones, espectáculos, música y comida. Si quieres saber más sobre este tema, explora su web: globalfamilyreunion.org. Por un mundo más amable, pensemos que todos somos familia.

Quizá sea una buena excusa para llegar a una paz mundial.

 

Publicado en el Diario de León el 1 de diciembre de 2015

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