LA MAGIA ESTÁ EN NOSOTROS

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Foto: Sebastian Unrau (con licencia para reproducir)

Un año más se reúnen en León los mejores magos del mundo, gracias al Festival de Magia que este diciembre cumple su decimosegunda edición.

El trabajo de los magos consiste en convertir lo ordinario en extraordinario. Rompen leyes físicas, racionales, para hacernos sentir emociones y experiencias maravillosas. La magia nos demuestra que la realidad se puede percibir de diferentes formas. Es curioso cómo podemos ver el mundo de una manera más racional, imaginativa y fantasiosa al mismo tiempo a través de la magia. Es el arte de engañar al espectador con su consentimiento, se crean ilusiones cognitivas e interfiere en funciones básicas de nuestro cerebro como la atención, la memoria o la inferencia causal. Es como un conflicto entre lo que estamos viendo y lo que es posible o imposible. En nuestra mente se genera esa especie de brete donde la razón y la lógica se suspenden durante un instante y no entendemos lo que estamos viendo. La magia funciona en la mente del público con elementos epistemológicos y manejando esas funciones básicas cerebrales que he mencionado anteriormente. Es el cerebro el que lo hace todo; percibe la realidad, analiza lo percibido y después modifica lo observado para crear ilusiones, intuiciones y expectativas. Estas situaciones que se dan en nuestra mente concluyen en que la memoria es finita y nuestras neuronas también. Lo que no se puede percibir, lo rellenamos o lo estimamos; algunas veces de forma eficaz y otras no. Cuando lo hace erróneamente, crea simulaciones y es lo que denominamos como ilusiones o magia. Por tanto, la magia sucede por un contraste de situaciones; es decir, la magia es la discrepancia entre una realidad inicial y una realidad final. Como ejemplo, cuando vemos al mago que muestra una chistera vacía y finalmente logra sacar de ella un conejo. Esa diferencia de situaciones y sin explicación aparente es lo que hace que la magia funcione y que se convierta en algo misterioso. Todo sucede en nuestro cerebro, lo creamos nosotros. Maravilloso.

Los magos, a día de hoy, así como en cualquier parcela actual, precisan de reinventarse o hacer nuevos trucos para sorprender al espectador. El público demanda constantemente algo diferente. Para ello, se agudiza el ingenio del mago y se inspira en los deseos de su audiencia. Históricamente, todos los magos del mundo han pensado en su público para lograr empatizar con sus deseos y sueños colectivos. Para un mismo efecto, hay muchos métodos; la clave es no darse por vencido cuando se idea un truco nuevo. Misteriosamente, con mucho tesón, acaba siendo posible lo que a priori parecía improbable.

Resulta complejo sorprender al público del siglo XXI, sin embargo, el elenco que ha pasado estos años por León lo ha logrado. Recuerdo con especial cariño la actuación de René Lavand que acuña la frase “No hay nada imposible”. Un mago argentino con una historia apasionante que animo a que descubráis. Como adelanto deciros que, en un accidente de tráfico, siendo niño, perdió una mano. “Aprovecha lo que tienes porque es mucho más de lo que crees”, sería el resumen de su vida.

Realmente la magia es un mundo fascinante.

¿Y si todos lleváramos un mago dentro? ¿Seríamos capaces de hacer algo que ni siquiera imaginamos? Podríamos ponernos en situación y pensar como un mago. Practicar nuestros talentos hasta alcanzar la perfección; hay algún mago que cuenta que ensaya más de dieciséis horas diarias para lograr el truco perfecto y sin fallos. Por tanto, para llegar a ser un genio en lo que vales, ensaya sin cesar. Una habilidad sin practicar no sirve de nada. El listón de un mago siempre está muy alto; si dejas de ser excelente ya no serás mago, simplemente serás alguien que hará trucos. No nos conformemos con nada menos que la excelencia. A base de la práctica, de la disciplina y la perseverancia lograremos el grado sumo. Y es lo que nos va a hacer brillar en cualquier ámbito al que nos dediquemos. Nos resulta sencillo limitarnos a nosotros mismos cuando vemos que la situación es difícil. Los magos primero piensan en la idea genial, luego estudian cómo desarrollarla y –tras muchísimos intentos incluso años de trabajo- logran el objetivo ideado para ponerlo en marcha.

Decidamos qué camino elegir: el de la pasión o el de la limitación. Lo importante para creer es que hay que sentir.

 

Artículo publicado en el Diario de León el pasado 15 de diciembre de 2015:

http://www.diariodeleon.es/noticias/innova/magia-nosotros_1031330.html